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Assistance and Feedback => Other Languages => Topic started by: Jabato on July 11, 2008, 09:13:17 AM



Title: Spyro Gyra en Gran Canaria
Post by: Jabato on July 11, 2008, 09:13:17 AM
Anoche fui al concierto que, con motivo del Festival de jazz que se celebra en mi ciudad, ofrecía el grupo norteamericano, Spyro Gyra. El lugar elegido, la Plaza de Santa Ana, en el corazón profundo de esta capital.

Tuve la suerte de asistir al primero de los conciertos que esta banda dio en Las Palmas de Gran Canaria, allá por los finales de los años 80 y está entre los mejores que he visto.

Entonces, el grupo yanqui compartía cartel con el Michael Camilo Trío, que por no recuerdo qué motivo se vio imposibilitado a actuar. Fue Julio Fernández, guitarrista cubano de los Spyro desde 1984, el que se dirigió al público y nos dijo: “Michael Camilo ha tenido un  problema y no podrá estar con ustedes esta noche. Spyro Gyra les ofrecerá un concierto especial por este motivo”. Y por supuesto que lo fue. No olvidaré que salí de allí extasiado.

Por aquella época, acababa de conocer el grupo gracias a una cinta de cassette que me habían pasado, con el “Catching the Sun” y “Carnaval”, pero el tiempo pasó y Spyro Gyra también. Pronto terminé por aburrirme de su música y dejé de escucharlos. Musicalmente, no me decían nada.

Total que cuando me enteré que venían, me dije que tenía que verlos, si bien era consciente que mi actitud respecto al grupo había cambiado.

Anoche a las 20.00 horas más o menos, ya habíamos ocupado nuestros asientos. La gratuidad del concierto, nos hizo temer lo peor, pero cuando llegamos, pudimos hasta elegir dónde sentarnos.

Sobre las nueve y algo, arrancó el concierto.

El telonero era el músico grancanario Yul Ballesteros, que presentaba su primer disco en solitario, grabado en Nueva York, "121 Park Drive". Junto al batería y al bajista, acompañaban a nuestro paisano, un saxofonista, un trompetista y un pianista, en lo que me pareció una formación potente, bastante amplia y completa. Además venía avalado por sus calificaciones Cum Laude en el prestigioso Berklee College of Music.

Yul desplegó una técnica asombrosa. Apareció con una Heritage de caja hueca, que deseé para mí desde el primer momento, era una preciosidad. La guitarra largaba el sonido mate y cremoso que me gusta. Ese tono gordo, cerrado, cargado de matices y colores, capaz de crear atmósfera, ambiente y que en mi opinión, se hace casi imprescindible en un concierto de jazz.

De todas formas y yendo al tajo, la guitarra sonaba muy alto, llegando a molestar en los oídos, la ejecución de algunos harmónicos, y sobre todo, no encontré lirismo en lo que escuchaba. Perfecta la ejecución, pero no había sentimiento, alma, feeling y soul que dicen los angloparlantes. Era una música fría, distante, no me transmitía nada.

Sólo el trompetista consiguió rayar por encima del resto de los componentes del grupo en este aspecto. Sus intervenciones estuvieron a muy buen nivel. Su fraseo potente con la trompeta, arrancó los aplausos del público en repetidas ocasiones.

Y en estas, llegó Spyro Gyra.

Primer tema, bien, segundo igual, tercero menos, cuarto……..¿nos vamos?

Los norteamericanos, corroboraron el motivo por el cual dejé de escucharlos. Me aburren soberanamente.

Cuando los escucho y cierro los ojos me atrapan, no sin desazón, dos sensaciones.
 
En una, me siento como en la antesala de una consulta de dentista, leyendo una revista que dice “XXX Congreso de implantes maxilares”. Lo cual indica que si por mi hubiese sido, ya me habría ido hace tiempo.

En la otra, estoy en el bar de la piscina de la cubierta 3 del barco de Vacaciones en el mar mientras este señor  me sirve una copa.
,(http://blog.iespana.es/filterarrow/blogimage.php?t=0&i=559911&rnd=1215796011093)


Spyro Gyra me suena a calypso  y a daikiri con sombrillita. A grupo musical de negritos tocando barrilles, para dar la bienvenida a turistas que desembarcan en un puerto caribeño.

Tengo que reconocer que la sección rítmica de esta formación,  Bonny B a la batería y Scott Ambush al bajo, fueron los mejores del grupo. Entre los dos daban al sonido de la banda fuerza y potencia,  haciendo que sonaran con cuerpo, compactos.

El saxofón de Jay Beckenstein sonó quizás un poco bajo, pero el dominio del instrumento es innegable. Correcto en su papel. Julio Fernández, a la guitarra, también cumplió perfectamente y ejecutó algún que otro solo que me gustó.

Spyro Gyra ofreció un bis y acabó.

Lo dicho cumplieron, pero no se me ocurrió comprar su cd que estaba a la venta