Jabato
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« on: February 15, 2008, 11:37:45 AM » |
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Yo no creo ni en Dios ni en la Virgen, pero la verdad es que no entiendo todo el revuelo que se ha formado con la famosa nota de la Conferencia Episcopal.
Resulta que hay un colectivo que expone públicamente, sin violencia ni coacción, su punto de vista sobre una cuestión determinada y que además, intenta hacer proselitismo entre sus fieles, ¿cuál es el problema? ¿Qué es lo que resulta ofensivo de esta pública manifestación de la libertad de expresión? ¿no es eso lo que hacen y pretenden otros colectivos? ¿Qué hay del “¡no nos mires, uneté!”? ¿Por qué si uno se manifiesta a favor del matrimonio homosexual no pasa nada y si uno se manifiesta en contra del matrimonio homosexual hay que crucificarlo –nunca mejor empleado- y marcarlo con el estigma de los adjetivos más hirientes de nuestro idioma? ¿Es que no se dan cuenta de las dos varas que utilizan para medir la misma conducta?
De cualquier forma, tampoco ha habido que estar muy atento a las noticias, ni ser un lince, para darse cuenta que el muy deficientemente preparado ZP, a lo largo de todo su mandato, no ha hecho sino intentar tumbar –por supuesto a cambio del voto de ciertos colectivos- alguno de los pilares centrales sobre los que se sostiene la Iglesia Católica. El matrimonio y la familia. Aspectos, encima, no sólo básicos, sino primigenios del Cristianismo y que, precisamente por dirigirse el ataque zapateril contra ese carácter original, ha hecho que los que se sienten perjudicados –la Iglesia Católica- haya decidido, simplemente, ejercer su derecho libre y democrático de manifestar su disconformidad, reclamando para ello el apoyo de sus fieles, afiliados si fuera UGT la manifestante. ¿Cuál es el problema? La manifestación de Madrid organizada por la Conferencia Episcopal en defensa de la familia, -más ejercicio de la libertad de expresión-, cosechó los mismos improperios que la nota de los Obispos.
Me parece muy bien que el Gobierno legisle como estime oportuno, en dichas materias, pero me parece igualmente bien que aquel que crea que esa legislación es contraria a su manera de ver la vida, pueda manifestarlo, con otros, publicamente sin ser descalificado de la manera tan vil y miserable que hemos leído en prensa y oído en radio.
Escucho por ahí frases del tipo “el profundo y gran problema de la Iglesia es su falta de mínima credibilidad a estas alturas” o “esta Iglesia de hoy, es la misma que bendecía las bombas nacionales que iban a caer sobre el bando republicano” o “imposible pasar por el alto el consejo pastoral de los obispos españoles con vista a las elecciones generales del 9 de marzo” y me sorprende porque no son manifestaciones de feligreses cumplidores de la ley de Dios, no, son opiniones de no creyentes, de ciudadanos que en puridad, no otorgan ni la más mínima consideración a los dictados de la Conferencia Episcopal, porque simplemente no creen que en sus vidas, deban seguir pauta alguna distinta de la de su conciencia y que sean éstos los que se rasgan las vestiduras, ¡pues me resulta incongruente!. Y desde luego, creyente es el que practica la fe.
A ver, la primera de las frases es una de las que más me gustan porque parece que su autor habla ex-catedra, “el profundo y gran problema de la Iglesia es su falta de mínima credibilidad a estas alturas”. ¡Pues será para los que los que no creemos! porque los que creen, son los únicos que pueden verse afectados y valorar la existencia o no de esa supuesta falta de credibilidad. Al no creyente, ¿qué le importará? Si no creo, ¿qué más me da la mucha o poca credibilidad de la Iglesia? ¡Me trae al pairo! Por otro lado, los problemas que tenga la Iglesia, los tendrá con sus feligreses, a ellos afecta y con ellos deberá solucionarlos.......¡si quieren!............ porque a mi me da igual lo que hagan o dejen de hacer.
La segunda de las frases es otra de las tópicas respecto de nuestra guerra civil y como es de conocimiento general, implica, -es un axioma- que la derecha era mala, malísima y asesina y la izquierda buena, buenísima, indulgente y progresista: “esta Iglesia de hoy, es la misma que bendecía las bombas nacionales que iban a caer sobre el bando republicano” Pero claro, la afirmación lanzada así al aire, -es enternecedora- sólo alimenta la falsedad histórica respecto del comportamiento de la izquierda española durante la II República, que fue fascista y antidemocrático, por usar calificativos suaves, en contra de lo que la propaganda nos ha vendido durante años. Además siempre olvidan preguntarse si fue antes o después de que la izquierda española asesinara y violara a miles de religiosos y quemara y robara centenares de sus iglesias.
Y ya para terminar, pues la última de las frases que he leído por ahí esta semana, “imposible pasar por alto el consejo pastoral de los obispos españoles con vista a las elecciones generales del 9 de marzo”
Vamos a ver ¿y por qué no? ¿por qué resulta imposible no reparar en él? Cuando a uno no le interesa algo, simplemente pasa de largo. No le presta atención. No lo entiende dirigido a él, puesto que no le preocupa, ni le importa lo que tengan que decir a tal o cual respecto. El que quiera le hace caso y el que no, ¡pues los manda a freir bogas! Ahora bien, de ahí a afear o a menospreciar a alguien por manifestar su opinión y por intentar convencer a otros de las bondades de la misma, me parece que hay un largo trecho que, en mi opinión, recuerda muchísimo al famoso "cordón sanitario" del doctor Luppi
En este país todo el mundo es libre para manifestar su opinión con el único límite de la Ley. Lo mismo si se manifiesta UGT que la Iglesia. Ambos lo hacen para defender aquello que creen más cercano a sus ideas. Y ni uno, ni otro pueden ser descalificados por ello.
Lo que ocurre es que el Psoe se ha dado por aludido sin ser nombrado. porque sabe con certeza que entre sus votantes hay muchos cristianos de los que creen y ahí es donde duele.
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