Jabato
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« on: May 31, 2008, 10:23:29 AM » |
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Últimamente he visto en televisión y escuchado en radio, varios anuncios que me han sorprendido.
En unos, se anima a los ciudadanos a marcar la casilla de “otros fines sociales” en la declaración de la renta de este año.
En otros, la Conferencia Episcopal pide a sus feligreses, fundamentalmente, que marquen la opción correspondiente a la Iglesia católica, para que ese porcentaje de cada uno de los contribuyentes, llegue a sus arcas.
De entrada, a primera vista, parece que los no creyentes deberíamos decantarnos, sin duda alguna, por el primero de los anuncios, pero tal vez, convendría analizar algunos aspectos que pasan desapercibidos para muchos ciudadanos, entre los cuales me incluía hasta hace algunas semanas.
Así que, en estado puro y sin adulterar, aquí les copio algunos datos relativos a la gestión y prestación de servicios que la Iglesia realiza en nuestro país:
- 107 Hospitales y dispensarios, con más de 387.000 pacientes cada año
- 1.004 Centros asistenciales: 128 ambulatorios (cada año alrededor de 850.000 pacientes) y 876 dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA.
- 51.312 Camas hospitalarias, a las que se cambiaron diariamente las sábanas
- 365 Centros de reeducación social de prostitutas, presidiarios y toxicómanos (53.140 personas)
- 937 orfanatos (10.835 niños abandonados)
- 305 Consultorios familiares, 619 centros de día y comedores para indigentes (315), etc. Más de 57.000 ancianos y discapacitados son atendidos en sus centros de acogida, además de 1.500 enfermos de sida, y también atendidos, según Cáritas, más de 300.000 sin techo y de 114.000 inmigrantes.
- la educación de más de 2 millones de españoles, que suponen el 30% de todos los del país. Con el ahorro añadido para las arcas del Estado, ya que una plaza en la escuela pública, por alumno y curso escolar, nos supone, a todos, un desembolso de 3.517 €, mientras que una plaza en una escuela concertada tan sólo 1.840 €
- El 80 % del gasto de la conservación y mantenimiento del Patrimonio Histórico y Artístico eclesiástico, en razón a sus cerca de 100.000 inmuebles de todas clases, entre ellos 280 museos, 130 catedrales o colegiatas con cabildo y casi 1.000 monasterios.
- la gestión de Cáritas y de sus 3.828 trabajadores fijos.
Uno no es creyente, pero ante la contundencia de estos datos, sólo puedo descubrirme.
No incluyo otros servicios que son puramente para fieles, como bautizos, matrimonios, comuniones, asistencia religiosa en más de 70 centros penitenciarios, o que dependen de la voluntad participativa directa de los feligreses; destaca el apartado de Cooperación Internacional, porque también ofrece números apabullantes: 155 millones de € del gasto de Cáritas, ¡¡donado!! por católicos españoles; el gasto de Manos Unidas, 43 millones de €; 21 millones de € gastados en el Domund……….
Después de esto, la pregunta que me asalta es ¿cuánto nos costaría a los españoles el mantenimiento de estos servicios? ¿Qué incremento deberíamos asumir, en los impuestos que pagamos, para dar cobertura a este impresionante despliegue de medios materiales y humanos? Porque…….lo que es claro es que se dispensan, luego existe demanda, luego alguien deberá siempre afrontar esa demanda que, como se observará, es en su totalidad de contenido social, es decir, de prestación de servicio a aquellos más desfavorecidos.
Por otro lado, no estamos hablando de minucias; hablamos, por ejemplo, de 380 mil pacientes al año en 107 hospitales o de 850.000 pacientes tratados en 128 ambulatorios y hablamos que éstos necesitan para funcionar de una infraestructura, y de una gestión administrativa, y de personal médico, y de limpieza, y de cocina, y de mantenimiento, y de seguridad, y de…….
El prestigioso economista José Barea –uno de los españoles con “auctoritas”- cifró en 31.189 millones de € el importe que la Iglesia ahorró al Estado en 2005, importe que, sin duda, saldría de nuestros impuestos, si no corriese la Iglesia con ellos.
Viéndolo desde un punto de vista objetivo y puramente egoísta, resulta que la Iglesia española nos quita de encima a los ciudadanos, un “muerto” de una dimensión considerable.
Imaginemos por un minuto, que dejen de hacerlo…….sí, ¡exacto! Me temo que como mínimo altercados callejeros, incremento del número de robos y asaltos, mayor inseguridad ciudadana, para empezar y luego se iría a peor cada vez más, en función de lo que tardasen los políticos en dar respuesta a los servicios que la Iglesia dejase de prestar.
Por último, están los anuncios que hablan de la miseria en los países pobres, junto a artículos de periodistas que se rasgan las vestiduras, en una impúdica e hipócrita exhibición de dolor y sentimiento, propios de plañidera de principios del siglo pasado, por los “niños famélicos, que mueren cada segundo mientras nosotros, bla, bla, bla”, en un intento por colocar un visto en la lista de buenas acciones del día y transmitir la sensación de que sus conciencias se sienten conmovidas por nuestra maldad occidental. La culpa del hambre la tiene la inversión en armamento, la globalización, la unificación y protección de mercados, esto, lo otro, lo de más allá y por supuesto, el Trío de Las Azores.
Vamos, la propaganda progre habitual.
Se me ocurre que una solución para acabar con el hambre podría ser que dejásemos de cultivar la tierra en Europa, que nuestros agricultores se reconvirtiesen y que sean los países pobres los que nos suministren los productos agrícolas, ¡que se dediquen ellos al agro! Ellos se quedarían con el sector primario de la economía y nosotros con el terciario, que en definitiva, ¡es el que da la pasta! Ellos nos venderían papas y tomates y nosotros les venderíamos televisores y servicios. Eso sí, antes habría que elegir entre dejar sin trabajo a los agricultores españoles, franceses e ingleses o evitar que el hambre acabe con la vida de cientos de miles. ¿Qué creen que elegiría Francia, con un sector agrícola sobredimensionado -de hecho acapara la mayor parte de las ayudas europeas para ese sector- dejar que se muera la gente de hambre o afrontar problemas y seguro que revueltas internas por lo que supondría la medida de reconvertir a sus agricultores? ¿Y España? ¿habría arrestos para afrontar una reconversión de la agricultura en estos términos, con el fin de salvar a los países pobres y a los "niños que mueren allí"? Me temo que no
Entre ellos y nosotros…siempre nosotros…..da igual que ellos se estén muriendo. ………¡preferimos que se mueran! es duro pero es así.
El ser humano es egoísta por naturaleza, por eso “cerramos nuestras ventanas y atrancamos nuestras puertas” decía Hobbes. Me sorprenden los números de la Iglesia exactamente por ese mismo motivo.
Me temo que por todo esto, voy a marcar la casilla de la renta a favor de la Iglesia, antes que arriesgarme a que, por algún motivo, decidan dejar de hacer esas tareas y tengamos que afrontarlas nosotros, y cuando digo nosotros….., no puedo dejar de pensar –con indisimulado desasosiego- en quién es el que dirige a este “nosotros” y los resultados, sin duda nefastos para el país y la vida humana, tal y como la conocemos, que podría depararnos el “Innombrable”, si tuviese que lidiar él con un Vitorino como éste.
¡Qué Dios nos coja confesados!............(nunca mejor dicho)
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